domingo, 10 de febrero de 2013
Vínculos curiosos
En los últimos años, las mascotas son consideradas como miembros de pleno derecho de las familias, tendencia a la que la industria de productos para mascotas se refiere como humanización de las mascotas. Y es que el 70% de los norteamericanos y propietarios d e mascotas permiten que sus animales duerman con ellos en la cama, dos terceras partes compran regalos a sus animales en navidades y el 23% les prepara comida especial, y otro dato aún más curioso es que el 18% los viste para ocasiones especiales. Incluso muchas personas que tienen mascotas creen-y menudas creencias- que a sus mascotas les gusta vestirse; opino que nada puede ser más humillante para un perro que usar ropa, pues ya tiene pelo precisamente para protegerse.
El antrozoologo - especialista que estudia las relaciones entre personas y animales- y psicólogo Hal Herzog en un interesante y ameno libro "Los amamos, los odiamos y ... los comemos esa relación tan especial con los animales" nos va desmenuzando cómo y por que mantenemos esas relaciones tan emocionales a veces y tan dispares otras con las distintas especies animales.
Así hasta poco después de la II Guerra Mundial muchos animales de los hogares vivían de las sobras de las mesas y casi nunca eran llevados al veterinario, sin embargo esto ha cambiado tanto que muchos perros, gatos o pájaros viven considerablemente mejor que muchos inmigrantes incluso hay perros que viven como personas con sus derechos , ropa, paseos, peluquería y personas que viven como los perros de antes, porque se hace de negocio de todo y con todo.
Así, en este ensayo, se explica incluso el porque determinadas razas de perros se ponen de moda durante un tiempo para posteriormente decaer el interés por esa raza, un fenómeno que aquí vemos en la actualidad con los especialmente hermosos golden retriver.
Incluso hay investigaciones suficientemente sólidas para poder confirmar que la presencia de un animal en la vida de una persona realmente mejora su funcionamiento cardiovascular en periodos de tiempo prolongados.
Analiza incluso las peleas de gallos y todo lo que las rodea, así como la relación que mantenemos con la carne, un libro que no dejará indiferente a quien pretenda profundizar en las motivaciones, emociones y razones que nos llevan a comportarnos de uno u otro modo con las distintas especies animales con las que convivimos y es que hay que tener en cuenta que el ser humano es el único animal que convive con miembros de otras especies durante largos periodos de tiempo por puro placer... por algo será.
miércoles, 30 de enero de 2013
Los
poros de la digitalización
La barra de un bar constituye una excelente atalaya para
observar los comportamientos sociales y las relaciones que mantenemos con las
nuevas tecnologías. Así pues, es bastante frecuente, que en una mesa donde se
encuentra tres o cuatro personas sentadas en plena conversación ( sean hombres
o mujeres ) y en el instante que comienza a sonar un móvil, acto seguido simultáneamente se podría decir,
el resto de los amigos o conocidos aprovecha para consultar su teléfono y
enviar mensajes, o wasaps, o incluso hacer una llamada. La conversación que
mantenían se ha roto y a su vez estos se ponen en contacto con otras personas
que probablemente se encuentran en situaciones sociales similares, es decir en
presencia física de otras personas hablando con ellas pero que ahora se ponen
al aparato. Es como si todos quisiéramos hablar con todos o estar en permanente
contacto, pero la verdad con poco tacto.
Una situación similar es la que acontece cuando en una
cafetería las personas están chateando con otras que están en la misma ciudad y
se pasan ahí horas, cuando podían haber quedado realmente y no virtualmente,
aunque quizás esto compromete más y lo que para unos es la frescura del
contacto cara a cara, para otros se convierte en un inconveniente y además en
la virtualidad es más fácil mentir y se necesitan pocas o casi ninguna
habilidad social, es decir que se refuerza comportamientos asociales en quién ya
de por sí es poco sociable, mientras que en el contacto cara a cara lo que se
refuerzan son las relaciones prosociales.
Sin embargo, también es necesario indicar las innumerables
ventajas que presentan las nuevas tecnologías como el hecho de poder hablar a
la vez que estamos viendo a la persona en la pantalla, algo que mostraban las
películas de ciencia-ficción y nos parecía ya el no va más del avance
tecnológico, como dice una canción “ el
futuro ya está aquí “, pero menudo futuro cabría añadir.
La intromisión de los móviles ha creado que se realicen
anuncios en el cine con bastante creatividad e ironía como el último en el que
un actor emula a A. Hitchcock recordándonos
que por favor apaguemos el móvil pues va a dar comienzo la película, sin
embargo es habitual que a lo largo de la hora y media o dos horas de metraje se
oiga algún móvil, o que alguien esté enviando mensajes o wasaps a otros que
quizá está en otra sala en el mismo cine pues a veces la situación alcanza
cotas de esquizofrenia. Los teatros y los conciertos también suelen dar avisos
pero la situación se repite y lo curioso es que antes a uno mismo le sorprendía
pero ahora ni siquiera. Y ¿quién no ha
tenido un viaje en autobús o tren donde el compañero de asiento se pone a
hablar si ningún pudor y se le escucha
toda la conversación y además esta suele ser larga ?.
Todas estas situaciones que señalo me recuerdan una viñeta
que ví hace años en un libro del psicólogo K.
Gregen titulado El yo saturado donde una persona se encuentra
en su sala de estar contemplando en la televisión como llueve y mientras
podemos ver como a través de la ventana de la habitación – por lo tanto en la
calle- está lloviendo. Es probable que a la virtualidad se le preste más
atención que a la realidad como decía Ortega
y Gasset en La rebelión de las masas
“los escaparates mandan” por lo tanto
parafraseando esto mismo se podría llegar a decir que la virtualidad manda y
probablemente convirtiendo a mucha generaciones de jóvenes que crecen en plena era digital en meros microsiervos.
Estamos en permanente comunicación unos con otros pero como
muy bien sostenía el psiquiatra R.D.
Laing: “existe mucha comunicación sin comunión y esta es la norma “.
O bien es que la situación se ha neurotizado tanto que las personas no saben estar a solas y en esa
huída hacia adelante hay una búsqueda de estar permanente hablando, cuando en
realidad pocas novedades o cosas relevantes se pueden expresar estando continuamente
en línea.
Sin embargo, y sin que medie ninguna tecnología intermedia
todavía quedan los encuentros casuales en plena calle y la charla espontánea
con el camarero/a mientras constatamos una
vez más que hemos dejado olvidado el móvil en casa, y que quizá ese gesto de resistencia tal vez
inconsciente nos permite disfrutar más del momento.
lunes, 21 de enero de 2013
Las vacaciones del esfuerzo
Uno de los valores que se encuentra en las más bajas cotas de popularidad entre preadolescentes y adolescentes es el del esfuerzo. La queja más frecuente por parte de padres, maestros, profesorado y psicólogos que trabajan con adolescentes es la gran dificultad en conseguir de ellos que sean capaces de desarrollar cierta capacidad de esfuerzo mínima tanto en lo académico ( de ahí que la ley del mínimo esfuerzo sea la tónica dominante ), como ante actividades extraescolares . Esta actitud de hacer lo mínimo ocasiona problemas en la rutina diaria de las familias, donde es difícil que el adolescente adquiera ciertas responsabilidades. Podría decirse que es una edad difícil, o argumentarse otras razones, pero en mi opinión existen una serie de variables que en combinación contribuyen a que se vayan gestando un futuro ni-ni ( aquel que ni estudia ni trabaja y del cuál ya existen estudios sociológicos al respecto ) o con el tiempo un adultescente. Existe un factor de bastante peso: el darle todo lo que pide el hijo sin que se esfuerce en conseguirlo, (así no aprenden a valorar lo que tienen); el no castigar - aquí pesa mucho el miedo por parte de padres a traumatizar al niño-, el no exiguirle que colabore en casa como una actividad necesaria y útil para el buen funcionamiento del hogar, pero además no sólo cabría echar la culpa a los padres- como dice F. Savater un hijo educalo o sino padecelo - sino que el entorno tanto de los medios de comunicación, como la sociedad de consumo donde nos movemos, todos transmiten la creencia de que llegando a ser famoso y/o guapo/a - y para eso no se requiere mucho esfuerzo, más bien suerte- todas las puertas de la felicidad se abren. Así pues, la frustración está servida y como tampoco se educa par tolerar la frustración el resultado es personas en el futuro abocadas a entender la vida como algo fácil y divertido que no requiere ni esfuerzo, ni tesón, y que ante las mínimas contrariedades se derrumban. Unido a esto se encuentra la dificultad para aplazar la recompensa, existe la letra de una canción de un grupo de rock que dice: lo quiero todo, lo quiero ahora, lo quiero ya... que muy bien resume el como se puede llegar a entender la vida como un inmenso parque de atracciones donde la tarjeta de crédito que me regalaron mi padres no tiene límite de crédito.
Muy lejos queda ya y como un ejemplo de contraste Jack Daniel que con 13 años según algunos biógrafos o más bien 16 según otros, se hizo cargo del negocio familiar de whisky que heredó de su padre, o como ejemplo más próximo el de cualquier niño/a gitano que conocen bien el puesto de vendedor ambulante de su familia y sabe regatear con el comprador con toda la habilidad y naturalidad de un adulto. Pero estos dos ejemplos no son modelos que aparecen en la series de consumo adolescente.
martes, 8 de enero de 2013
Escuchando los abismos del alma
" Todo lo que pasa en la psiquiatría es un reflejo de la estructura sociopolítica y económica de nuestra sociedad, donde la camaradería, la solidaridad, el compañerísmo, la comunión son casi imposibles ". Así de contundente se expresa el psiquiatra R. D. Laing (1.927-1.989 ) en su libro Razón, demencia y locura.La formación de un psiquiatra que abarca desde el comienzo de su vida en 1.927 hasta el año 1.957. Asociado al movimiento antipsiquiatrico rechazó este epíteto y aclara que dicho término fue acuñado más bien por el psiquiatra David Cooper quien sostenía que la psiquiatría era represora y en cambio debería ser la ciencia y el arte de la curación mental.
En la introducción de estas interesantes memorias, Laing sostiene que su pretensión era reaccionar frente al sufrimiento que padecían los pacientes de forma totalmente distinta a la habitual. Así que cuando comenzó a tratar profesionalmente a pacientes psicóticos descubrió alarmado que podía comprender sus puntos de vista demasiado bien, así pues " tendría que mostrarme muy cauto si no quería arruinar mi carrera ".
Dentro de las múltiples y variadas anécdotas que se señalan, merece la pena entresacar algunas no por la singularidad de las mismas , sino más bien por ser un reflejo de hacia donde quería encaminar y aunar sus esfuerzos este gran profesional. Así comenta que: " trabajando en el hospital psiquiatrico del ejercito una noche cuando estaba haciendo la última inspección de la sala, me sorprendieron los desvarios de un maníaco, procedentes de la celda de aislamiento. Ordené que le pusieran una inyección si no rezaba el pico inmediatamente. Hice que abrieran la puerta, entré y me senté a escuchar un poco más antes de que tuvieran que calmarle con una inyección. Se tranquilizó. Me quedé media hora más o menos. No necesitó ninguna inyección. Durante las noches siguientes me fuí quedando un poco más hasta que prácticamente acabé instalándome toda la noche en la celda de aislamiento. Extrañamente, me sentía allí como en casa, tumbado en el suelo. Era la primera vez que me encontraba realmente relajado, sosegado, en compañía de un paciente como éste sin molestarme en intentar darle sentido, ni diagnosticar su psicopatología, ni en interpretarla, ni en tratar de inferir, como síntoma neurológico, cuál podía ser el desorden relativo al sistema nervioso central ".
Así pues, comenzó a poner en duda su propia cordura por que sospechaba que tanto la insulina como los electroschoks, por no mencionar la lobotomía y todo lo que rodeaba los métodos de la unidad de psiquiatría , eran formas de destrozar a las personas, de enloquecerlas si no lo estaban antes, y de volverlas más locas si ya lo estaban.
A las conclusiones que llega es que la perturbación de una persona con un trastorno mental extremo parecen estar vinculadas a su relación con otros seres humanos. De hecho, de lo que más suele quejarse la mayoría de la gente es de su relación con los demás, tanto es así que incidiendo en este punto desarrolló en el Kingsey Hall de Londres en 1.956 un pionero trabajo donde pacientes y terapeutas vivían juntos rompiendo la brecha que separa el mundo aislado del enfermo mental con el del profesional, algo tan inusual y avanzado para aquella época que marcó un antes y después en la psiquiatría. Y además se percató y así lo subrayó que todas las crisis , angustias y catástrofes que tan a menudo convierten a las personas en pacientes psiquiátricos de una institución mental, todas siguen produciéndose fuera de estas instituciones.
Pretendió entender la locura y el proceso de volverse loco desde una prespectiva existencialista y ademas exponerlo de una forma sencilla y clara y así lo escribió en su obra más importante El yo dividido de 1.960 obra que bien merece comentarse, pero eso será en otra ocasión.
En la introducción de estas interesantes memorias, Laing sostiene que su pretensión era reaccionar frente al sufrimiento que padecían los pacientes de forma totalmente distinta a la habitual. Así que cuando comenzó a tratar profesionalmente a pacientes psicóticos descubrió alarmado que podía comprender sus puntos de vista demasiado bien, así pues " tendría que mostrarme muy cauto si no quería arruinar mi carrera ".
Dentro de las múltiples y variadas anécdotas que se señalan, merece la pena entresacar algunas no por la singularidad de las mismas , sino más bien por ser un reflejo de hacia donde quería encaminar y aunar sus esfuerzos este gran profesional. Así comenta que: " trabajando en el hospital psiquiatrico del ejercito una noche cuando estaba haciendo la última inspección de la sala, me sorprendieron los desvarios de un maníaco, procedentes de la celda de aislamiento. Ordené que le pusieran una inyección si no rezaba el pico inmediatamente. Hice que abrieran la puerta, entré y me senté a escuchar un poco más antes de que tuvieran que calmarle con una inyección. Se tranquilizó. Me quedé media hora más o menos. No necesitó ninguna inyección. Durante las noches siguientes me fuí quedando un poco más hasta que prácticamente acabé instalándome toda la noche en la celda de aislamiento. Extrañamente, me sentía allí como en casa, tumbado en el suelo. Era la primera vez que me encontraba realmente relajado, sosegado, en compañía de un paciente como éste sin molestarme en intentar darle sentido, ni diagnosticar su psicopatología, ni en interpretarla, ni en tratar de inferir, como síntoma neurológico, cuál podía ser el desorden relativo al sistema nervioso central ".
Así pues, comenzó a poner en duda su propia cordura por que sospechaba que tanto la insulina como los electroschoks, por no mencionar la lobotomía y todo lo que rodeaba los métodos de la unidad de psiquiatría , eran formas de destrozar a las personas, de enloquecerlas si no lo estaban antes, y de volverlas más locas si ya lo estaban.
A las conclusiones que llega es que la perturbación de una persona con un trastorno mental extremo parecen estar vinculadas a su relación con otros seres humanos. De hecho, de lo que más suele quejarse la mayoría de la gente es de su relación con los demás, tanto es así que incidiendo en este punto desarrolló en el Kingsey Hall de Londres en 1.956 un pionero trabajo donde pacientes y terapeutas vivían juntos rompiendo la brecha que separa el mundo aislado del enfermo mental con el del profesional, algo tan inusual y avanzado para aquella época que marcó un antes y después en la psiquiatría. Y además se percató y así lo subrayó que todas las crisis , angustias y catástrofes que tan a menudo convierten a las personas en pacientes psiquiátricos de una institución mental, todas siguen produciéndose fuera de estas instituciones.
Pretendió entender la locura y el proceso de volverse loco desde una prespectiva existencialista y ademas exponerlo de una forma sencilla y clara y así lo escribió en su obra más importante El yo dividido de 1.960 obra que bien merece comentarse, pero eso será en otra ocasión.
martes, 11 de octubre de 2011
Aprender a tomar las riendas de la vida
Venimos al mundo en un determinado momento histórico y en una determinada familia, incluso en un orden particular de nacimiento, y a partir de ahí comienza nuestra andadura o más bien la singladura de la vida.
Una metáfora que refleja bastante fielmente la vida del hombre sería la del ring, donde la colchoneta es la incertidumbre que caracteriza toda vida, de ahí el carpe diem tan ensalzado por los griegos entendido como saber vivir en el aquí y ahora, aprovechando lo que el momento te ofrece y dejando la anticipación en suspenso, así pues, afrontar con serenidad el hecho de que el futuro de todo el mundo es inevitablemente incierto y por lo tanto saber navegar la incertidumbre exige un alto grado de fortaleza, y lo contrario, la escasa o nula tolerancia a la incertidumbre se convierte en un gran elemento patógeno en la vida de toda persona.
Una vez dentro del cuadrilátero las cuatro cuerdas o preocupaciones esenciales frente a las que se debate la vida son: la muerte, la libertad, la soledad y la carencia de sentido. El enfrentamiento del individuo con cada lateral de cuadrilátero -siguiendo con la metáfora- o también entendido como hechos constituye el contenido de un conflicto dinámico existencial.
La psicoterapia existencial aborda los conflictos que emanan del enfrentamiento del individuo con los supuestos básicos de la existencia, y por "supuestos básicos" me refiero a las preocupaciones esenciales que anteriormente cité, y que ineludiblemente conforman el cuadrilátereo donde tiene lugar o se desarrolla la vida, pues bien esta psicoterapia liderada por el psicólogo Irvin Yalom propone la adquisición de fortaleza frente la angustia por la muerte, la toma de responsabilidad ante la libertad, el aprendizaje de la soledad y la búsqueda de sentido en la vida. Por lo tanto, esta forma de abordaje terapeútico fortalecería al ser humano y lo ayudaría a comprenderse para así poder ser un púgil lo bastante experimentado y duro como para poder desenvolverse en la vida con suficiente soltura. Esto contrasta bastante con unos tiempos como los actuales, donde más bien no se fomenta precisamente el que las personas afronten y acepten las dificultades, sino más bien el que se busquen subterfugios o también la evitación de los problemas. Así pues, tanto si queremos como no, la vida nos obliga a escoger y tomar decisiones, y una vez en el cuadrilatero la lucha está servida, de nosotros depende la forma que adoptemos para afrontar nuestras decisiones vitales.
martes, 17 de mayo de 2011
Vacío existencial y drogas
Aunque cuando se habla de adicciones lo más frecuente es pensar en las drogas, también existen otras adicciones sin sustancia. Existen personas preocupadas de forma compulsiva con el sexo, el trabajo, las compras, el juego y un largo etc... Con droga o sin ella el fenómeno posee la misma raíz que está en la propia persona. Las adicciones en general son un intento de huir de la realidad, de ahí que sea necesario abordar los factores existenciales de las personas para poder ayudarlas. Si se entiende que la conducta adictiva es el síntoma de un profundo vacío existencial previo, entonces se comprende que la prioridad es la persona y su rehumanización, término que se emplea en el campo de la antropología para indicar que los centros de desintoxicación deberían proporcionar a las personas una sólida formación humanista que consiga cambios duraderos en sus conportamientos. Así como sostiene el antropólogo Jose Luis Cañas: "es común que la adicción al sexo se asocie con el alcohol, que los jugadores compulsivos con frecuencia comen y/o beben en exceso, y así esto supone que poner fin a una adicción no alivia automáticamente las demás, sino que surgen otras nuevas".
La persona que busca el placer por el placer, que vive de forma acrítica, sin creencias ni compromisos y sin un horizonte vital, sin un proyecto más allá de lo inmediato, acaba por sentir que ella misma se ha perdido. Esto es el vacío, y mientras no encuentre la raíz de ese vacío no conseguirá rehumanizarse. De ahí que la principales causas de las adicciones sean la falta de motivaciones profundas, la existencia de un vacío de valores y pensar que nada tiene sentido. La perspectiva rehumanizadora asegura que es posible salir de los comportamientos adictivos si se encuentra sentido a su vida, de ahí que muchas personas que superan una adicción acaban convirtiéndose ellos mismos en terapeutas con experiencia de primera mano para poder ayudar a los demás, y esto les permite adquirir nuevos valores en su vida y un cambio verdaderamente profundo en su proyecto vital.
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